Armando Roa, un manantial al servicio de las personas

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COSECHAS DE HUMANIDAD

Ilustrador: Pablo Castillo

Por Equipo mejorvivir

Armando Roa es uno de los psiquiatras chilenos más relevantes de la segunda mitad del siglo XX. Intelectual humanista, se destaca por el imporatnate aporte hecho en diferentes universidades de Chile. Formó y marcó a generaciones de médicos y psiquiatras por su estilo de enseñanza, centrado en el «amor médico». A su haber, se encuentran cientos de publicaciones sobre filosofía, bioética y psiquiatría, siendo además pionero en el desarrollo de la antropología y la ética médica mucho antes de que esos temas tuvieran la relevancia que poseen en la actualidad.  

Nacido el 2 de marzo de 1915 en la ciudad de Concepción, “El Maestro” como lo denominaban sus discípulos de la Universidad de Chile y Universidad Católica, fue precursor de los cambios que experimentó la formación médica en Chile, incorporando al diálogo sobre los fines de la medicina no sólo a los médicos y profesionales de la slud, sino a los mismos pacientes y sus familias. Entre los años 1969 y 1972, inicia los cursos de Ética médica en la Universidad de Chile; cursos de carácter electivo que en un comienzo estaban dirigidos a los alumnos de primer año de la carrera de medicina, pero que pronto se extenderían para los alumnos de sexto año, para luego transformarse en ramos obligatorios que marcarían un cambio en el currículo de la carrera a fines de la década de los noventa.

Poco se conoce de su infancia y juventud; hijo de Osvaldo Roa Ravanal y Rosalinda Rebolledo, fue conocido por su carácter polemista y persuasivo en lo intelectual, y a la vez sencillo, cortés y cordial en la vida cotidiana. Según sus más cercanos, tenía un trato muy repetuoso con el personal subalterno, y su capacidad de trabajo intelectual era admirable, ejemplificándose ello en su producción diaria de manuscritos entregados a su secretaria. Exigente y disciplinado con  con sus ayudantes, les decía :“el tiempo se hace”, cuando les encomendaba lecturas de cultura general, además de las obligaciones académicas. con el fin de ampliar la mirada del Psiquiatra en su diagnóstico. Consideraba al ser humano desde sus condiciones sociales, culturales e históricas, rechazando siempre con fuerza las escuelas psiquiátricas reduccionistas y simplificadoras. Es así, como critica el DSMII, Manual base de la Psiquiatría diagnóstica y que actualmente, circula en versión V; no basta para “El maestro”, la atención a la sintomatología, es necesario compenetrase de la historia de la persona paciente, del medio en que se desenvuelve, de su cultura y  afectividad.

ilustracion WEB MEDIA

Ilustración: Pablo Castillo

Casado con María Natalia Vial Larraín, reconocida dentro de sus círculos como una mujer muy abnegada, Armando Roa es padre de dos hijos, Natalia y Armando; éste último, destacado escritor poeta de nuestros tiempos

Entre otras nominaciones, fue presidente de la Academia Chilena de Medicina, fundador y director de la Sociedad de Filosofía de Chile y presidente de la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía de Santiago, institución que lo reconoció entregándole el título honorífico de Maestro de la Psiquiatría Chilena en 1994. Publicó numerosos libros y artículos en revistas nacionales e internacionales que contribuyeron al estudio clínico de las enfermedades mentales, presentando un pensar profundo, nuevo y de altas sensibilidad, en un estilo cercano a la poesía a ratos, lo que, en su dimensión de psiquiatra, lo revela como un médico al servicio de la persona en su integridad biológica, psíquica y espiritual.

Perteneciente a la generación del 38, generación de influyentes intelectuales que trascendieron la esfera de la creación poética y la literatura hacia el campo de la filosofía, Armando Roa poseía una extensa biblioteca personal, lo que da  prueba de su amplia formación y altura reflexiva. Alguna vez el sacerdote y filósofo Rafael Gandolfo tras una conferencia en la cual se debatieron, se refirió a él como “un hombre que parece un manantial de ideas” aseveración que grafica el alcance de las reflexiones lúcidas y profundas por las cuales es recordado con gran respeto y admiración.

Sus últimos escritos reflejan su preocupación por la pérdida de valores en la época post moderna, la que vino acompañada de una avalancha de tecnicismo, materialismo y economicismo en un grado nunca antes visto, desplazando todo lo espiritual.  Homenajeando al psiquiatra, y comentando su último libro, “Formas del pensar y del amar”, Pedro Gondolfo, crítico literario, refiere: “Bondad. Sí, bondad es la palabra que antes que ninguna otra se me viene a la mente al terminar de leer este escrito del doctor Armando Roa Rebolledo”.

El 11 de septiembre de 1997, y rodeado del amor de sus familiares y amigos, fallece de una enfermedad terminal, dejando como herencia a sus discípulos, el amor médico, orientación afectiva y primordial sin la cual el oficio no justifica su vocación y dignidad; promoviendo así, el humanismo ético en el quehacer diario con los enfermos, para aprender a verlos y atenderlos como seres individuales, únicos y sensibles.

Actualmente un auditorio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile lleva su nombre.

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