El cerebro, una prístina teoría

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DIVAGACIONES PSICOLÓGICAS

Fotografía: José Luis González

Por Héctor Arias

El cerebro es todo lo complicado que es…y todo lo simple a la vez. Nadie puede negar su existencia…pero si podemos negar o dudar al menos…de lo que él crea, imagina o piensa ¿qué le da esa facilidad? No elucubremos tanto. Somos el último eslabón de esta cadena alimenticia, el ser más evolucionado y depredador de todos. Sin embargo, seguimos siendo un animal, un animal que piensa…y por lo tanto, sujeto a la perennidad y al cambio continuo…como todo lo demás.

En este mismo entendido: «Primero fue el llanto y las lágrimas, luego el balbuceo, luego un sonido, después una palabra sin sentido, luego nació el sentido…y después de eso…todo fue posible!»…

Lo que hace al hombre poderoso, no es su lógica, su experiencia, ni sus habilidades léxicas o matemáticas….sino todo ello junto, puesto al servicio de la comunidad, sea que se haga a expensas de ella, por intereses particulares o con el completo beneplácito de la misma.

La mayor parte de las teorías que tratan de explicar cómo funciona el cerebro caen en el error de tratar de controlar luego este funcionamiento, como si al explicárselo, se pudiera luego…tener control sobre el mismo. Y esto no es extraño, porque en eso consiste el propósito mismo de la Ciencia dura, controlar y predecir circunstancias o eventos. Sin embargo, si hilamos fino, el único control del cerebro…es su no-control. El cerebro y en particular el neocórtex, si lo queremos entender de verdad, es básicamente “libertad” y en eso consiste mi prístina teoría. De ahí que choquen otras muchas teorías, unas más complejas que otras, que tratan de explicarlo como un sistema, como un enjambre, como un multisistema, en el mejor de los casos, como saltos multisistémicos, pero siempre dentro de un orden. Mi tesis es más sencilla, sostiene que la base molecular del mismo, siguen siendo las neuronas, existen de distinto tipo para distintas funciones, ello ya está arquiestudiado y me parece que con precisión, el error no está en crear un nuevo mapa…abstracto, en red o “electrificado” del cerebro, sino en no poder entenderlo como libertad, la máxima expresión en este sentido del homo-sapiens.

El cerebro web

Pero ¿Qué quiero decir con esto y a que me refiero? y ¿cuál es su control si se puede tener algún control sobre él? Si bien están todos los patrones de conducta y las áreas determinadas fijas a ciertos estilos de procesamiento y pensamiento, tanto en lo emotivo, como en lo cognitivo y emocional, lo que vale, es entender ahora cómo tiene lugar ello y si existe un cierto grado de predictibilidad frente a esto. Pues bien, no lo hay, las conductas hasta cierto modo pueden ser relativamente predecibles contando con algunas variables, pero ello no impide la posibilidad cierta de la variabilidad, aún en el caso de que dos personas iguales (ej. gemelos monocigotos), cuenten con el mismo ambiente inicial, las mismas experiencias educativas, los mismos padres y la misma situación económica. Siempre está la posibilidad de la conducta distinta y hasta cierto grado, impredecible. Es cierto que el 70 a 80% de los comportamientos humanos son bastante predictibles ante ciertos eventos, de otro modo no existiría la propaganda, la moda, los canales y programas determinados de TV. Incluso el arte y los gustos en alimentos y ropa de las personas, pero ello no impide en una circunstancia puntual, la posibilidad diferente del sujeto; de otro modo, por otra parte, no existiría el juego ni el azar.

Solidifiquemos los datos hasta aquí mencionados. He aquí algunos de los determinantes que pueden llevar a un preciso comportamiento de un sujeto frente a una circunstancia determinada, ejemplo encontrar a medio día en la calle una billetera de cuero que se cae de otro sujeto desconocido: La Conducta dependerá entre otras cosas de: La existencia de uno o de ambos padres + La educación y apego de los padres + educación escolar + valores sociales y contexto social + ambiente + religión o no+ situación económica del núcleo familiar + tipo de trabajo de los progenitores o cuidadores primarios + amigos, tanto del hijo como de los padres en primera instancia + relación con los pares y la familia + hábitos de consumo (drogas legales o no) + enfermedades presentes si las hay + Coeficiente intelectual.

Todo lo anterior influye al momento de tomar una decisión, por algo además el cerebro no es tan fácil de estudiar. Se pueden en simple, retener todas las experiencias pasadas del sujeto, como lo ilustran múltiples películas en este sentido y recrear un yo con sus decisiones, esto parece de suyo bastante fácil y practico, pero no es tan así, pues, más que introducir o colocar ciertas experiencias en un sujeto, están en él, las experiencias mismas y como él las percibe e interpreta como tales (“representación de la realidad que tiene el sujeto”). De modo que es un poco más complejo y digno de valoración.

HÉCTOR ARIAS ES, PROFESOR DE FILOSOFÍA U. DE CONCEPCIÓN 1985-1990, MEDICO-CIRUJANO  U DE CONCEPCIÓN  1996-2003, RESIDENTE DE PSIQUIATRÍA 6 AÑOS, BECA 6X6, ULTIMO SEMESTRE  2009-2015

OFICINA DE ATENCIÓN: SAN PABLO 1315, DEPTO. 1707, SANTIAGO CENTRO FONO: 78893652

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