El Humor como recurso terapéutico

2
486

PSICOLOGÍA DEL HUMOR

Por Gisela Torres Hurtado, Psicóloga

Fotografía José Mogrol, El Carromato

El que el Humor sea un recurso terapéutico, una medicina natural y un aliado de la capacidad de sobreponerse a lo trágico, es verdad que el último tiempo ha ido cobrando crédito creciente, gracias al trabajo de sonrisólogos y risoterapeutas quienes, tanto por medio de su trabajo en terreno en hospitales y empresas como por los numerosos estudios que han ido rescatando y actualizando respecto a la materia, han puesto en el tapete de la clínica esta herramienta a la mano de quien quiera conocerla, despertarla y avivarla para sí .

El impacto del Humor en nuestras vidas, nos habla ya de su gran virtud; sin conocer una definición técnica de lo que sea, ya cada uno de nosotros, sabe de lo que estamos hablando. De un modo o de otro, sólo leer la palabra Humor, nos recrea sensaciones asociadas inmediatamente a su bondad: algo placentero que nos trae distensión, sentido gracioso de lo absurdo, y como añadidura en muchos casos, risas. Esta última virtud, la de la risa, puede inducirnos a asociar como homólogos, Humor y Chiste. Sin embrago, son diferentes, y su alcance terapéutico también lo es.

Humor interior1

Atendiendo a la etimología, Humor deriva de Humus, que en latín refiere a los líquidos o fluídos biliosos que, según su composición, remiten a un tipo de ser humano con mejor o peor ánimo. Desde entonces, buen humor se asocia a una forma particular de ser, animosa y optimista; siendo el Humor a secas, más tarde, el que gozaría de tal crédito. Humor, por tanto, es una constante, un estado asociado a una forma de ser que, y puesto la elasticidad del cerebro humano y de nuestra capacidad de ir reaprendiendo, puede ser educado, con independencia de que una carga genética importante le dé holgado sustento.

El chiste (y para el caso, entendemos por chiste lo que a veces solemos llamar buenos chistes) no es una forma de ser; puede alguien sernos chistoso, pero ello no se condice necesariamente con la acción de contar chistes de modo permanente. De hecho, hay personas que pueden contar chistes y hasta gozar de gracia para ello, y no por ello ser – cual en el Humor- personas optimistas o alegres permanentemente.

El chiste es un acto; el Humor es una actitud. Tal distinción es importante, pues siendo el Humor una actitud, podemos distinguir sus características, buscar cultivarlas, reconocerlas en los demás, y valernos de ellas como recurso natural para mejor vivir lo cotidiano.

¿Cómo es pues, una persona que toma la vida con humor? Claramente no es alguien que esté riéndose todo el día; contrario a lo que solemos creer, la personas que viven la vida con humor, son personas muy serias respecto a sus convicciones, muy confiadas en relación a la resolución de problemas, y por lo general, son excelentes consejeros y compañeros de trabajo.

Dejemos en cierto que efectivamente, las personas con Humor, son capaces de ver el lado chistoso de las cosas; se ríen usualmente de sus propias tragedias o de las de grupo, logrando con ello tomar una distancia terapéutica respecto del sufrimiento que corría el riesgo de estancar emociones negativas o dinámicas interpersonales dañadas.

Humor interior2

Supone pues, un pensamiento divergente, creativo, y una disposición de ánimo optimista y desafiante respecto de la adversidad. Este es el recurso del cual, Víktor Frankl, hacía mención cuando relataba que, en situaciones límites de la vida, las personas mejor dotadas para encontrar un valor en medio del sufrimiento, eran aquellas más sensibles, creativas y descentradas.

Si atendemos a las menciones de Frankl, daremos en cuenta que las personas que viven desde el Humor, son autotrascendentes; en un sentido bastante humano de tal alcance, verificamos lo tal en el simple hecho de que las tales son personas difíciles de olvidar, gratas de recordar y que suelen dejar huellas en el medio donde se desenvuelven; son personas que trascienden, y que no se centran en sí mismos. Si reparamos, ¿qué otra cosa podría ser el Humor si no aquella cualidad que, del modo más alegre posible, nos distancia de aquello que nos complica? Lo que nos dicen el adagio «al mal tiempo, buena cara»; bien refleja esta actitud.

El Humor pues, nos permite sacarle partido al sufrimiento, al ofrecernos una disposición nueva para mirar nuestro propio dolor, haciéndolo más llevadero; incluso, más amable. Aunque sea por segundos, si logramos reírnos de nuestra desgracia, nos estamos habilitando para asumir el sufrimiento, de un modo que favorece la motivación a la esperanza.

Humor interior3

Una de las causas de base que nos suelen mantener anclados a la incapacidad se superar el sufrimiento y de resolver conflictos, y que nos induce a una mirada negativa frente a las dificultades, es el egocentrismo. Recordemos una situación cualquiera en que nos hemos encerrado en alguna pena, sentimiento de soledad o de pérdida, y cómo, gracias al apoyo de otros y abriéndonos a nuevas experiencias, aquel dolor va sanando o quedando en el pasado. Lo mismo opera, de modo más directo y positivamente desestabilizador, el Humor; cuando le vemos el lado cómico a los problemas salimos de nosotros mismos, y vemos y sentimos más allá de lo doloroso. Existe un principio que dicta que el sufrimiento aumenta el sufrimiento; ello así, en tanto nuestra disposición sea doliente. Lo que sucede es que, sin darnos cuenta, estamos predispuestos a vivir el sufrimiento exclusivamente como algo negativo; de ahí, cierta credibilidad excesiva o excluyente respecto a que para crecer es necesario sufrir, siendo que también la alegría es aliado indudable del crecer como persona. De hecho, cuando miramos desde el humor, crecemos en autorealización y en autotrascendencia: somos capaces de tomar distancia, encontrar soluciones, destensionar ambientes, liberar angustias en nosotros mismos y en los demás, servir de soporte emocional para quien no ve salida, y, refrescar un sentido de humanidad que hace vida aquella cualidad que psicólogos y etólogos reconocen como privativas de nuestra especie: la del rictus, animal capaz de sonreir.

Recordando algunos casos, cual los varios que nos presenta la Literatura, podríamos acudir a una anécdota que relatara su propio protagonista, y que parte por contar la triste historia de cómo en una faena de trabajo con motosierra, sufre el corte de la parte superior del dedo anular de su mano derecha. Intervenido médicamente, y sin posibilidad de serle injertado el pedazo de dedo cortado, el hombre quedará con su mano hábil sólo que con un dedo más pequeño que los demás producto de la falta de esa parte superior del mismo. Pasado el tiempo, y en el contexto de una fiesta familiar, el hombre en cuestión le pide a sus dos hijos que vayan a comprar bebidas; al preguntar ellos cuántas bebidas habrían de comprar, nuestro protagonista levanta su mano mostrando tres dedos, entre los cuales estaba el dedo en muñón. De regreso, los dos hijos ponen sobre la mesa y frente a los invitados, tres bebidas: dos de tamaño familiar y una de tamaño mediano; las risas abundaron, y la tragedia del dedo cortado dio pie para que sucesivos eventos adversos fuesen tomados con sana jocosidad.

Humor interior4

Por supuesto, tal sentido del humor, es primero respecto de la propia tragedia, y sólo con quien se tiene confianza suficiente o dolor compartido, es secundariamente humor respecto al sufrimiento compartido. Es lo que sucede en las familias y los grupos humanos con sentido de humor.

Recurso terapéutico pues, clave de salud mental en tanto supone pensamiento creativo, positivo y con capacidad resolutiva; clave de salud afectiva, pues quien goza y practica el humor, genera ambientes y relaciones de confianza. El humor, ofreciéndonos la posibilidad de aceptar la crítica, liberar represiones y destensionar emociones negativas, se asocia a personalidades francas, con agudeza intelectual, y con una sabiduría de vida que no requiere más estrado que la espontaneidad para darse a conocer.

Esa suerte de extrañeza para el sentido común, es habilidad de unir absurdo y sentido, es mucho más que un dote cognitivo; es, desde el punto de vista psicológico, un recurso poderoso para liberar angustias. En nuestra existencia habitual, ¿no nos agobia la idea de absurdo, la sensación de absurdo, la magra elucubración de que las cosas pierden su sentido? El Humor nos deja una lección interesante: absurdo y sentido no son necesariamente excluyentes; algo habrá por descubrir allí donde parece haber nada, algo que quizás, no tiene por qué ser tan definitivo, ni tan profundo en un momento, ni tan estable, pero que, cual esa paradoja que el Humor soporta con tan buen temple, es capaz de tomarse tan en serio los problemas como para poder reir con ellos aún cuando permanezcan.

La labor de sonrisólogos, clowns y risoterapeutas, de humoristas y logoterapeutas, entre otros, es despertar en nosotros esta habilidad que pasa por el optimismo, la alegría, la motivación, la sonrisa y la risa. Cada uno de los mencionados, herramientas trabajables en nosotros mismos, y cuyo entrenamiento comienza por ejercicios tan a la mano como evocar situaciones graciosas, sobretodo aquellas de las cuales hemos salido airosos gracias al sentido del humor; leer chistes, pues con ellos nuestro cerebro secreta neuroquímicos de placer que nos hacen ver la vida de un modo más alegre; tomar distancia de los problemas, para verlos de más lejos y descentrados, cosa que se consigue mejor compartiendo el dolor con buenas amistades; acercarnos a personas positivas; buscando lo jocoso de alguna situación corriente, y compartiéndola con la sola intención de alegrar y mejorar.

Humor interior5

2 Comentarios

  1. Me encanto el articulo….el humor es una actitud, absolutamente de acuerdo, es un cambio en 360º, te sales del sentimiento de la angustia que apaña nuestra salud mentaly nuestras dolencias corporales y dejamos de victimizarnos como si todo lo malo que creemos que nos ocurre esta alla afuera sin que nosotros tengamos control. El humor puede ser una herramienta que nos hace protagonista de nuestros cambios, flexibles y creativos nos hace mas optimistas…hasta nos ayuda a ahorrar plata con tantas consultas…derivaciones…pastillas….gracias!!!!!!!

  2. Es impresionante como cada palabra, cada oración, cada párrafo de este articulo nos hace ver y a la vez pensar que en la vida cotidiana, constantemente, nos encontramos con personas graciosas con humor, y otras sin humor, bien dicho que no hace falta contar un chiste para ser gracioso, el humor es una de las características del hombre que mas me gusta trato de llevarlo conmigo siempre que puedo y eso me hace sentir sin problemas a veces me saca de mi centro a tal punto de no distinguir las situaciones complicadas que no me puedo escapar riendo, pero si la vida esta hecha para sonreir, ronrie que la vida es bella.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here