LA BIBLIOTECA HUMANA

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A MODO DE INVITACION A REPLICAR LA EXPERIENCIA DE SER “ESCUCHADOS” COMO MIGRANTES

Por Fernando Guzmán Miranda
Fotografía: Koushik Das (De Unplash)

No se requieren grandes recursos más allá de la voluntad y el interés genuino por “escuchar”. De esta sencilla, pero respetuosa y acogedora experiencia social, han surgido lazos, afectos e iniciativas que han significado mejora en la vida de las personas. Esta nota nos invita a conocer, recrear y difundir un experimento social vivencial que en sí mismo es una práctica de buen convivir y co-construir en comunidad. 

Bajo el alero de Sur Maule, una corporación con fines sociales, allá en el barrio Seminario hacia el poniente de la ciudad de Talca, se reúne un número de personas cuya diversidad en sus orígenes constituye su común denominado: españoles, colombianos, venezolanos, uruguayos franceses, italianos y chilenos conversan y reflexionan en torno al tema de las migraciones en nuestro país. 

De un modo democrático, escasamente competitivo y en un clima participativo y de respeto, artesanos, sociólogos, psicólogos, médicos, dueñas de casa y otros, buscan difundir y promocionar valores en torno al fenómeno migrante en la región del Maule. Es el grupo o colectivo “Migra” como se hace llamar, grupo que funciona desde aproximadamente dos años. 

Una de sus características principales es que no es un grupo asistencial. Lo que la “Biblioteca Humana” busca es liderar, promover, capacitar y difundir a través de eventos de naturaleza “emocional-experiencial” el fenómeno de las migraciones con una mirada de respeto, de un modo creativo que difunda y valore el aporte humano de quienes hemos pasado por esa experiencia. 

En mi caso, en mi juventud viví la experiencia de ser migrante; por motivos educacionales en lo principal. El haber vivido 6 años en un pequeño y democrático país como Uruguay que permite el acceso gratuito a la educación de sus integrantes, junto a cientos de estudiantes chilenos y de otras nacionalidades, marcó y cambió mi vida. 

Pero no todas las experiencias son afortunadas. Cómo puedes ser acogido, aceptado y cuidado más allá de tu país de origen, sin compartir las raíces, sin tener un pasado que no sea el de tu pertenencia a una lengua, a una cultura latinoamericana o algo tan simple pero a la vez de tanta vulnerabilidad como solo tu persona? Hoy, los que emigran lo hacen por razones que a suelen ser dramáticas tales como guerras, discriminaciones raciales, políticas, religiosas o económicas. Tampoco, a veces, teniendo en común costumbres, y tal vez, ni siquiera el idioma.

Como ocurre también en otras especies, en los seres humanos funciona también la territorialidad. La búsqueda de alimentos, la necesidad de apareamiento, de nuevos territorios donde enraizarse y proyectarse han marcado el destino y desplazamiento de los grupos humanos desde hace millones de años. De modo que quienes ya están arraigados tienden a percibir en su inconsciente antropológico la amenaza de una potencial rivalidad y disputa de lo que estiman que ya “poseen”. Las antiguas invasiones (como las recientes) con toda su brutalidad de muertes y conquistas han sido también una buena excusa o motivo para la defensa de los ya establecidos.

No parece descabellado pensar que en una sociedad del futuro los seres humanos lleguemos a ser ciudadanos del mundo, en que habiendo dejado atrás el narcisismo de las nacionalidades y los egoísmos de la territorialidad tanto como los excesos de la codicia y la guerra, podamos finalmente llegar a “ser” los usuarios que somos, no los “dueños” de nada más que de nuestras vidas.

Es por tanto la pobreza de quienes llegan lo que moviliza el miedo de los que ya están, en un escenario en que son posibles también la empatía, la solidaridad y el acoger. Todas estas conductas como expresiones del amor más que del miedo. Amor a otros seres humanos, a quienes se nos asemejan en humanidad.

La “Biblioteca humana” es un evento experiencial que consiste en que un grupo de personas adoptan el rol de “libros parlantes” y relatan su propia historia como migrantes a quienes quieran escuchar. Esto se realiza en una plaza, en una universidad u otro lugar público sin condición alguna, contando sólo con la interacción de quien lo elige para hacer su relato. Todo esto en un contexto de interés y de respeto humano, no de clientelismo. 

Fernando Guzmán Miranda es Psicólogo titulado de la Universidad de la República de Uruguay, Diplomado en PNL por la Universidad de Santiago, Diplomado en Educación por la U. Santo Tomás y Diplomado en Adicciones por la U. de Chile. Autor del libro de Desarrollo Personal “De amaneceres y Crepúsculos” Editorial Mosquito 1992. Expositor de la ponencia “Daño social y salud mental” realizado en el VI Simposio Internacional para médicos y otros profesionales de la salud realizado en Buenos Aires en 1993. Su inquietud por lo social, lo ha llevado a realizar Talleres de creación literaria y desarrollo personal para reos de la cárcel y a ejercer como sicólogo clínico en el centro de adicciones al interior de la cárcel de Talca. Ha sido parte del equipo de Salud Mental del Hospital regional de Talca. Su trato cordial y su empatía para con las personas que sufren diferentes formas de discriminación social, lo ha llevado a apoyar iniciativas como Biblioteca Humana, y otras, orientadas a abrir espacios de escucha, acogida e inclusión efectiva.

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