¿Qué herramientas son efectivas para aumentar los niveles de felicidad en el trabajo?

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PSICOLOGÍA LABORAL

Recientes estudios realizados en Chile, nos revelan a una población altamente insatisfecha en su trabajo; el 54% se siente infeliz, mientras un 30% reconoce sentirse importantemente agotado en lo laboral. Ya sumando, ya sobrepromediando las cifras, lo que nos queda en frente es una realidad preocupante en términos de salud psico-social. Destacando el estudio investigativo llevado a cabo por Marcos Gómez y Wenceslao Unanue, docentes de la Universidad Adolfo Ibáñez, y remitiéndonos a un concepto amplio de Felicidad que supone ante todo sentido existencial, acudimos a expertos en materias relacionadas para que nos respondan a la pregunta respecto a qué herramientas pueden ayudarnos a mejorar nuestra personal situación laboral. Lo anterior, pensando en la condición de empleado, empleador o trabajador independiente; todo lo cual está contextualizado en un país como el nuestro que cuenta con uno de los índices más altos de horas trabajadas al año asociado a ello a baja productividad. ¿Falla del modelo económico? ¿Divergencia entre el mundo personal y el laboral? ¿Malos liderazgos? ¿Débiles habilidades de autocuidado? Veamos qué nos aportan estos profesionales dedicados todos a mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y de sus familias.

 

 

Sebastián Leiva web
Psicólogo, coach organizaciones laborales y deportivas

SEBASTIÁN LEIVA 

Sin duda que la felicidad es uno de los estados que los seres humanos, al menos desde las visiones que comparto personal y profesionalmente, promueve y sostiene en su búsqueda de vida. El trabajo en los adultos representa la extensión del juego en los niños, por lo que es absolutamente fundamental que, tal como en el juego, el trabajo reporte satisfacciones personales. Idealmente involucre placer y diversión, ya que son fuentes de alta motivación para quien lo desarrolla. Ahora, lograr que el trabajo involucre placer pareciera ser que no resulta ser algo tan sencillo en nuestros tiempos, en donde la productividad ha pasado a ser, sino el único, al menos uno de los grandes factores de evaluación. La felicidad, o más bien los estados temporales de felicidad, se ligan a la capacidad que tengamos de integrar nuestros objetivos personales y la labor profesional. Esta compleja empresa tiene como factor fundamental la capacidad de movimiento que imprimamos a nuestra vida, siendo capaces de movernos (literalmente) hacia la búsqueda de la conexión entre juego y trabajo. El cómo el trabajo nos permite cumplir nuestras metas personales le otorga un sentido especial a la labor que desarrollemos.

Generar espacios atractivos de trabajo, iluminados, acogedores, además de cultivar buenas relaciones laborales, son factores que favorecen el logro de la felicidad, sin embargo este estado tiene que ver mucho más con los lentes (el cómo) que con nuestras condiciones reales (el qué). La felicidad se construye a partir de hábitos saludables (con todo lo que eso involucra) que deriven de nuestra labor profesional.

Vivir feliz implica alimentarse feliz, dormir feliz, relacionarse feliz y sentirse feliz. En la medida que le imprimimos movimiento a nuestra vida laboral integramos niveles que se suponen separados (personal-profesional) pero que resultan ser parte de uno solo, nosotros.

Astrid web
Profesora filosofia y psicóloga; ámbito intervención estratégica

ASTRID HECKER  

Desde mi experiencia como ser humano y mi experiencia en el rol de psicóloga, pienso que cosas como: recibir una remuneración justa, dar oportunidades de crecimiento y perfeccionamiento, que la opinión del trabajador/a sea escuchada, que exista un ambiente laboral donde los trabajadores sean vistos como personas, que los jefes confíen y valoren lo que el trabajador hace, que se sienta respetado, que se favorezca el trabajo en equipo, recibir apoyo en momentos de dificultad, delimitar las funciones de cada cargo, que existan incentivos que reconozcan un buen desempeño y en el que exista un ambiente de confianza y compañerismo, son pilares importantes para que las personas se sientan más felices en sus trabajos.

En el fondo, cada cosa que haga el trabajo más humano, en el que las personas sean tratadas dignamente y que cada uno vea al otro con equidad sabiendo que por un lado, somos todos iguales en nuestra condición de humanos y por otro lado distintos en nuestra individualidad.

 

Daniel web
Sociólogo; área Derechos Humanos

DANIEL CRUZAT 

Aunque parezca evidente, que el país pueda ampliar su oferta laboral dándole valor a todas las áreas del quehacer humano, trabajar en lo que uno quiere o realizar labores que tengan sentido para el trabajador, un significativo porcentaje de la población productiva trabaja en áreas que no tienen nada que ver con su profesión y/o habilidades. 2) Que el trabajo sea un espacio para el fomento y desarrollo de las habilidades y potencialidades tanto duras y/o blandas, acogiendo y valorando al trabajador en tanto sujeto con características propias e irrepetibles. 3) Que las jefaturas promuevan confianza y autonomía propiciada por el respeto mutuo entendiendo que existe una relación simbiótica donde ambos se necesitan. 4) Incentivar jornadas laborales eficientes y efectivas que permita a todo el grupo de trabajo tener más horas de descanso y ocio que ayude a bajar los niveles de estrés, cansancio y desmotivación hacia su trabajo.5) Que el trabajo sea un agente real de movilidad social, es decir, hay muchos quienes trabajan toda su vida y nunca pueden salir de la pobreza, más aún, en ocasiones las condiciones laborales fomentan círculos de pobreza difíciles de romper. 6) Trabajos con contrato y previsión (según OIT trabajos dignos).

 

PAMELA LORCA 

Pamela Lorca web
Psicóloga; clínica del sentido y Logoterapia

Es imposible para mí contestar esta pregunta sin devolverme a una más fundamental ¿qué significa ser feliz? ¿En qué pensamos cuando hablamos de felicidad? ¿Existe algo así? Desde la mirada del Análisis Existencial la felicidad es el resultado o consecuencia de algo que va más allá de los hechos o circunstancias que rodean nuestra existencia: cuando vivimos con aprobación y consentimiento, es decir, cuando podemos decir sí a las circunstancias que nos rodean en el mundo, a la vida que vivimos, a nuestro propio ser persona y al futuro y el horizonte que en el presente vamos construyendo.

Una persona sólo puede llegar a sentirse feliz en su trabajo si puede dar esta cuádruple aprobación. No puedo forzar mi felicidad ahí, debo primero estar clara y completamente decidido a que ése es el lugar que se corresponde conmigo: aquél en que siento que puedo estar y aportar con mis capacidades y posibilidades, donde siento que existe algo valioso y/o puedo poner en juego los valores que me son esenciales, donde me es permitido ser la persona que soy y desplegar mis mayores talentos, donde siento que realizo también algo que es importante, que da respuesta a una necesidad de otros o del mundo. Algunas veces -desafortunadamente la mayoría de las veces- no se cumplen estas cuatro condiciones, sin embargo aún así me puedo sentir feliz, en tanto una de ellas se vuelve tan potente que puede equilibrar alguna falta. Frankl hablaba de los valores actitudinales: cuando no es posible cambiar una situación, siempre tengo la posibilidad y la libertad para cambiarme a mí mismo.

 

Pablo Lazcano web
Psicólogo, coach laboral y educacional

PABLO LAZCANO 

El goce de vivir y trabajar se relaciona también con la necesidad legítima de descanso y de recuperación de la energía.  Nos sentimos alegres, sociables y rebosantes cuando experimentamos vitalidad.  Nuestro organismo es capaz de restaurarse y vitalizarse por si mismo.  Nosotros solo debemos aportar con el tiempo y la concentración, para que el proceso de autorecuperación suceda con el máximo de su potencial.  Es simple.

Recuperar la vitalidad y el ritmo natural del organismo:  Sentarse sobre una silla en posición de «cochero» (apoyando los codos con los brazos relajados sobre los muslos, y dejar colgar la cabeza hacia abajo, mientras se percibe la necesidad de respirar que el organismo propone.  Es importante poner mucha atención en el cuerpo, sin pensarlo.  Enfocado así, es posible detectar necesidades específicas de estiramiento a traves de movimientos lentos y «derretidos» del cuello, hombros, abdomen, manos, rostro, etc.  Permaneceremos allí, explorando y respirando cuanto rato sea necesario y posible. Puede darse una distención a veces quejumbrosa, y dentro de ello aun así placentera.   Para concluir el ejercicio, erguir lentamente la cabeza y estirarse sobre la silla como quien se levanta por la mañana, siempre sintiendo el cuerpo y su necesidad de liberación.  Terminar conectando con la necesidad de energizarse, poniéndose de pie e invocando fuerza en los brazos, hombros, pecho y espalda, empuñando las manos con fuerza y con pose de»Hulk», (se acuerdan de «el Hombre Increíble?), con las piernas abiertas y firmes.  Sentimos los músculos adquiriendo poder mientras respiramos y tonificamos.    Matizamos con movimientos enérgicos y lúdicos como si nos preparáramos para boxear.  Al cabo de pocos minutos, sentiremos disposición a movernos, interactuar y hacer cosas.   A ojos cerrados nos dará la impresión de un cuerpo poderoso y vital.

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